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Para el alma divertir!!! TRIO MATAMOROS
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 Friday, November 27, 2009 at 4:38pm "Benny era muy buen cantante porque pronunciaba muy bien y tenía una voz muy clara, y sobre todo muy arriba, subía como nadie. Benny Moré era mejor cantante que yo, con eso te lo digo todo". Entrevista con Miguel Matamoros, la figura más representativa del son de la trova.

1928, AÑO DE LA CONSAGRACIÓN

-En el año 27 fue a grabar al norte el Sexteto Nacional, ese grupo tuvo mucha aceptación porque tocaba bien, y llevaban un repertorio con muchos números de Ignacito Piñeiro,(1) que tenía muy buenos sones. El Nacional lo formó en La Habana la casa de discos La Columbia. Ellos tenían competencia con la Victor; el que vino a formarlo fue un americano que no me acuerdo ahora cómo se llamaba. (2) Tú ves, el Sexteto Nacional sí que era bueno.

-Yo seguía aquí en Santiago "pensando en los marañones de la estancia",(3) seguía en lo mismo.

-Un día me visitó en mi casa de la carretera del Morro, el señor Juan Castro, de la casa Victor de La Habana. Juan Castro me explicó que en esos días iba a venir a Santiago un americano, el señor Terry, que era una gente grande de la Victor, y que quería oír tocar a varios grupos de Cuba, para entonces seleccionar los mejores, y llevarlos al norte a grabar. Como que lo que estaba de moda eran los sextetos, ya yo había hablado con Siro y Cueto, y habíamos formado un conjunto nosotros tres, con Mozo Borgellá que tocaba el tres, Paquito Portela, el contrabajo, Pepe Macia la trompeta, Manuel Poveda los bongóes, y otro más que no me acuerdo ahora quién era. Cuando supe que venía el americano, yo fui corriendo a ver a Cueto y a Siro para decírselo, y a reunir la gente del conjunto. Al otro día ensayamos al conjunto en mi casa; pero el americano no fue, no había llegado todavía a Cuba. El que sí fue, fue Juan Castro. Cuando terminamos yo le pregunto: "¿Qué le pareció, señor Castro?", y él me dice: "Muy bueno, Matamoros, todo está muy bueno, vamos a esperar a Mister Terry, yo pienso que él llegue a Santiago mañana".

Aparición de Mister Terry, "un bicho marca Víctor"

-Entonces, dos días después, por la noche, teníamos en el teatro Aguilera una función que era en beneficio de una logia, y me avisaron que ya Mister Terry estaba aquí y que iba a ir por la noche al teatro Aguilera. Yo se lo dije a Siro y a Cueto para ensayar antes de ir para el teatro, porque esa noche iba a estar allí el americano y había que tocar muy bien.

-Entonces por fin estábamos ya en el escenario para salir a cantar. Así fue que miramos por entre las cortinas y lo vimos en la luneta. Conocimos así de lejos a Mister Terry. No estaba sentado, no, estaba parado -en el pasillo lateral de la izquierda del teatro, vestido de negro. Era un americano alto, delgado, medio rubio, con la frente así, con entrada...

-Entonces cantamos y cantamos, y el hombre se quedó azorao, y cuando salimos, el americano estaba ahí en la calle, en la acera del teatro con Juan Castro, y se acerca, y hace así y me extiende la mano y me dice con un español chapurreao: "Matamoros, usted quiere ir conmigo a La Jabana". Dígole: "Y más lejos también". Díceme: "All right, all right". Y me llamó aparte. Entonces conversamos ahí bastante rato, y cuando vuelvo, me dicen Siro y Cueto: "¿Qué te dijo, qué te dijo el americano?" Entonces yo me arrimo a Cueto y a Siro y dígoles: "Vengan acá, el americano quiere que nosotros vayamos a Nueva York con él". Entonces Siro se echó a reír y Cueto también, y dícele Siro a Cueto: "Matamoros está loco, mira que decir que el americano le hizo esa proposición, es mentira eso". Entonces dígole yo: "¿Mentira?, el hombre dice que vayamos pasado mañana a la agencia Victor de aquí, a La Dichosa, a recoger los pasajes y el dinero, y que embarquemos para La Habana, y que cuando estemos allá vayamos a ver a la viuda de Humara, para recoger los pasajes de La Habana a Nueva York". Y nos fuimos, nos fuimos a grabar a Nueva York.

-Cuando llegamos al puerto de Nueva York ya nos estaba esperando allí un mejicano que parece que le dijeron: "Son unos mulatos con guitarras". Y vino hacia nosotros sin preguntar y pum, nos saludó y nos embarcó por tren para Camden.

-Camden está en el Estado de New Jersey, separada de la ciudad de Philadelphia por el río Delaware. Philadelphia pertenece al Estado de Pennsylvania. Allí ya estábamos listos para grabar...

-Como que en Santiago tocábamos tanto en los teatros, en las fiestas y por ahí, todos los números los llevábamos bien "cuadrao", así que a la hora de hacer las grabaciones todas salieron bien, no hubo que repetir ninguna, hicimos diez discos, veinte pesos por cada número. Lo que ganamos lo repartimos a partes iguales entre los tres, pero había un solo problema, un gran problema. El trío no tenía nombre. El intérprete dijo: "Dice el americano que cómo se llama el trío". Entonces Siro, Cueto y yo nos miramos, y dice el intérprete: "¿Trío Matamoros?" Y dice Siro: "Sí, sí, Trío Matamoros, con Siro, Cueto y Miguel". Y nos quedamos con ese nombre para toda la vida.

-Cuando regresamos a Santiago pasaron varios meses y nada, cada uno siguió trabajando en lo suyo, y así, un día nos llamó Félix B. Caignet, que era el administrador del teatro Cuba, y nos dice: "Oigan, aquí llegó una carta del extranjero preguntando que si el Trío Matamoros es de aquí de Cuba o mejicano, dice que ya andan los discos de ustedes por ahí por afuera". Entonces nosotros nos reímos y le decimos a Félix:

"Tú, dile que sí, que el Trío Matamoros es mejicano.

-En noviembre de 1928 llegó a Santiago de Cuba el primer disco de nosotros. Un solo disco, de una cara "Olvido", y de la otra "El que siembra su maíz". Lo vendieron en "La Dichosa", que estaba en Enramadas esquina a San Bartolomé. El disco se agotó enseguida, fue mucha gente a comprarlo ...

-A partir de entonces, ya la cosa fue distinta; ya no había que salir a buscar fiestas, a pedir contratos. A los pocos días nos contrataron para actuar allá en La Habana "al Trío Matamoros". Fuimos a La Habana, nos hospedaron otra vez en el hotel "Las Tullerías", y actuamos en el teatro "Campoamor". Nos pagaban sesenta pesos por función, y el teatro se llenaba y se llenaba, ya teníamos fama, ya las gentes nos conocían ...

1929. Segundo viaje al extranjero

-Después vino otro contrato, pero no de Cuba, sino de México; nos mandaron a buscar y nos fuimos para allá. Desembarcamos por el puerto de Progreso, en el Estado de Mérida, península de Yucatán.(4) Allí se habían vendido muchos discos de nosotros, pero el son mío que estaba de moda era "La mujer de Antonio", y hay una anécdota muy simpática que te voy a contar: fíjate bien, en México se considera una grosería decir la mujer de fulano o mengano, no se dice así como aquí en Cuba, sino, la señora de tal o más cual. Una noche que era la tercera o cuarta función que dábamos en Progreso había en el teatro un señor vestido con el traje típico de allá, que gritaba: "Don Miguelito, don Miguelito", como siete veces. A mí nadie me había llamado nunca así, entonces Siro me toca con el codo y me dice: "Compay, compay, que es contigo, te están llamando a ti". Dígole yo entonces al hombre: "Acérquese, señor, ¿qué desea?" Entonces el hombre viene y se acerca al escenario y me dice: "Don Miguelito, usted me haría el favor de cantarme "La esposa de Don Antonio". Yo, naturalmente, le dije que sí, y le cantamos el número ... Fíjate bien cómo surgió ese son: La mujer de Antonio nunca existió, es un personaje imaginario. Una vez me llamó Pepín Bacardí y me dijo: "Miguel, me hace falta que vayas hoy al hotel Venus, pues le voy a dar un almuerzo a Celia Montalván". Celia Montalván era una artista mejicana, que vino a Santiago, ella tenía una perrita pequinesa muy zamba; entonces, al yo ver caminando a la perrita, se me ocurrió el verso primero: "La perra de Celia camina así", pero que luego, hablando con Siro y con Cueto, les dije: "Esa frase no me gusta, no tiene ‘roncha', no va a prender en el pueblo". Y entonces cambié la letra y le puse:

La vecinita de enfrente

buenamente se ha fijado

cómo camina la gente

cuando sale del mercado.


y después le puse el estribillo:


La mujer de Antonio

camina así,

por la madrugada

camina así,

cuando va a !a plaza

camina así...

De cómo y cuándo surgió el son "El Paralítico"

-"El Paralítico" yo lo compuse allá en La Habana en 1930. Lo hice porque en ese tiempo no se hablaba en Cuba de otra cosa que de un médico español llamado Asuero (5) que curaba la parálisis. El procedimiento que él usaba era inyectar un nervio que tenemos aquí en la nariz, que se llama trigémina, extirpándolo; y decían que con ese tratamiento se curaba la persona que estaba paralítica, pero resulta que yo conocía a un billetero de la plaza del Vapor, llamado Raúl Núñez, que era paralítico y que se trató con el Dr. Asuero , y nada, a los tres meses seguía inválido igual. Luego me enteré de tres casos más; dos hombres y una mujer que se habían tratado con Asuero. y no se habían curado. Pensé entonces que eso de la cura era un truco, y compuse el son:

Veinte años en mi término

me encontraba paralítico

y me dijo un hombre místico

que me extirpara el trigémino.

-Luego en el estribillo yo digo:

Suelta la muleta y el bastón

y podrás bailar el son.



-Más adelante canto buscando la rima y metiendo la sátira:



Dice un doctor farolero

mucho más bueno que el pan

anda, ve a San Sebastián

para que te cure Asuero.



Chapita Trujillo y encima de eso, un ciclón le cayó a Santo Domingo



-En el año de 1930 nosotros fuimos a Santo Domingo por primera vez; si recuerdo que en esos días tomó posesión de la presidencia Rafael Leónidas Trujillo. Allí nos cogió eso, y el ciclón San Zenón, dos días antes de la fecha que teníamos señalada para regresar a Cuba. Ese día del ciclón amaneció lloviendo muchísimo y había mucho viento y nadie se atrevía a salir a la calle; nosotros vivíamos en la casa de una amiga llamada Luz Sardaña. Entonces yo le digo a Siro y a Cueto: "Oigan, voy a salir", y por mucho que traté no pude hacerlo. El ciclón San Zenón causó más de cuatro mil muertos y veinte mil heridos. El viento era tan fuerte que se llevaba las tejas del techo de la casa en que estábamos. Yo salí de la sala y me metí en la cocina, me escondí debajo de un fogón de mampostería, de esos de tres o cuatro hornillas; llegó el momento en que yo creí que no hacía el cuento. El ciclón hizo mucho daño, y a mí me hizo mucho daño porque vi mucha gente muerta y tuve que cargar con mucha gente muerta... Después que salimos de Santo Domingo yo compuse ese son "El Trío y el ciclón" que dice en el estribillo:

Cada vez que me acuerdo del ciclón

se me parte el corazón.

Matamoros habla de tres sones más
1) "Camarones ¿dónde están los mamoncillos?"


-Mira, fíjate bien, hay un son mío en Cuba que es patriótico y no lo sabe nadie. Allá en mi barrio, en la calle de Vargas esquina a San Ricardo, había una señora morena ella -que era la madre de unos muchachos que estaban en la policía-, se llamaba Manuela Despaigne, y me contó que cuando la guerra vinieron de España unos voluntarios que usaban un gorro rojo -que eran catalanes creo-, a esos voluntarios españoles le pusieron camarones y a los mambises que estaban metidos siempre en el monte verde, les pusieron mamoncillos; y según ella me contó eso era una clave porque cuando los mambises venían disfrazados al pueblo, preguntaban: ¿dónde están los camarones? y así mismo los españoles les preguntaban a los confidentes de ellos que tenían: ¿dónde están los mamoncillos? Entonces sacaron un son cuando la guerra del 95 que decía así:

Camarones ¿dónde están los mamoncillos?

Mamoncillos ¿dónde están los camarones?

-Ese, ese son, me lo enseñó a mí la vieja Manuela, entonces yo lo puse más largo, le añadí otra parte, lo hice así:

Allá por el año tres

se bailó mejor el Son era corto y a la vez

más caliente y sabrosón

oyeló, bailaó, gozaló...

Va'mo a ver...

camarones ¿dónde están los mamoncillos? mamoncillos ¿dónde están los camarones?

2) "Regálame el Ticket"

-Otro son mío, que la gente de ahora lo oye y casi no lo entiende es el "Regálame el ticket". Ese número yo lo hice en el año de 1934, cuando me mudé de aquí para La Habana, fíjate por qué fue. La empresa de ómnibus que había en Santiago en aquel tiempo, se llamaba La Cubana. Entonces, los ómnibus no tenían el timbre ese que toca el conductor para que la guagua pare o arrancara, eso vino después, lo que se usaba cuando aquello era un pitico que tocaba la conductora -porque en Santiago, las que cobraban el pasaje en la guagua, eran mujeres, en ese trabajo aquí no empleaban hombres cuando entonces. El pasaje costaba cinco centavos y le daban un ticket al pasajero que servía para montar la guagua pero de otra ruta, y tenía que ser el mismo día pero si el pasajero no tenía necesidad de hacer otro viaje, si no tenía necesidad de montar en otro ómnibus, cambiaba su ticket por un periódico, que costaba dos centavos. El vendedor de periódicos vendía ese ticket en tres centavos eso era lo que costaba un ticket en la calle, tres kilos, así pues se ganaban un centavo en la operación. Por eso es que yo digo en el son "Le cambio ese ticket señor" porque esa era la frase que los vendedores le gritaban a los pasajeros, desde la calle. Pero fíjate bien que la cosa no termina ahí. Había otros muchachos que no vendían periódicos pero pedían el ticket para venderlo, tenían ese negocio, esos eran los que gritaban "regálame el ticket señor, regáleme el ticket mayor', tú sabes que aquí en Santiago a los hombres de cierta edad le dicen mayor. Aquellos eran tiempos de mucha miseria, de mucha hambre en el pueblo, casi nadie tenía trabajo, por eso que había tantos muchachos y hasta gente grande, detrás de los tickets. Ahora te voy a cantar el son:


Cuando monte en la Cubana

sin que más nadie te explique

cuando te piquen el ticket

tú lo abonarás con ganas

y en la esquina más cercana

oyes pedir los muchachos

con este gran dicharacho

regáleme el ticket señor,

regálame el ticket,

le cambio ese ticket mayor,

cambio ese ticket,

regálame el ticket...

3) "El que siembra su maíz", (El son de Matamoros que mayor difusión logró.)

-Mira tú lo que son las cosas, "El que siembra su maíz" fue el número mío que alcanzó mayor popularidad y cuando yo lo hice y empecé a cantarlo no me gustaba. Todavía es y no me gusta mucho... Yo lo compuse en 1928, en el mismo año que grabarnos por primera vez. Para hacer ese número me inspiré en un personaje que por esa época era muy popular en Santiago, él creo era de apellido Casamayor, pero todo el mundo le decía Mayor; el señor este que te estoy contando vendía pasteles por la calle y planchaba camisas en su casa...

-Un día no se le vio más, desapareció y entonces tú sabes cómo es la gente, unos empezaron a decir que estaba preso, otros que se había muerto; algunos afirmaban que estaba escondido en Guantánamo por algo malo que había hecho, un rapto, por eso. Yo en ese son inventé el refrán "El que siembra su maíz, que se coma su pinol" eso quiere decir que el que la hace, la paga, que si una persona hace algo malo debe pagarlo. Pinol es el maíz molido, tostado y azucarado, es muy sabroso, pero la gente en La Habana no saben lo que es pinol; en México tampoco lo sabían porque allí al pinol lo llaman de otra manera, a mí los mexicanos siempre que yo iba allá, me preguntaban qué cosa era e1 pinol y yo se los explicaba. Todos mis sones tienen historia, pero con "El que siembra su maíz", además de historia fue cultura lo que yo hice...

De cuándo y por qué Benny Moré ingresó en el conjunto Matamoros

-Después que estalló la Segunda Guerra Mundial nosotros no salimos más de Cuba hasta unos meses antes de terminarse. Entonces lo que hacíamos era ir a fiestas por ahí con el Trío, y con el Conjunto cuando el empresario contrataba, para bailes al Trío y al Conjunto. Tenían que pagar aparte por los servicios de cada uno, nosotros nunca, nunca incumplimos un contrato, eso sí, pero había que pagarnos y pagarnos bien.

-En 1943, nosotros trabajábamos en CMQ y en la emisora CMX-l010 Onda colectiva "Hoy", que era la emisora del Partido Socialista. Estando allí en 1010 se presentó una tarde Mozo Borgellá, que era un gran "tresero" y viejo amigo ‘mío y me dijo: "Mira aquí te traigo a este muchacho que es muy buen cantante y que tiene muy mala situación; yo quisiera que tú lo probaras y si te gusta como canta lo pongas en el Conjunto". Yo entonces le dije a Mozo: "Bueno está bien, yo lo probaré". Lo hice y me gustó como cantaba. Entonces lo puse en el Conjunto a trabajar con nosotros..

-En ese tiempo de la Segunda Guerra Mundial, trabajábamos por las noches en el "Hotel Nacional". Entonces una noche viene el apoderado y me dice: "Oye Miguel, esta mañana me llegó un contrato para que el Conjunto vaya a México a tocar allá". Yo hablé con Siro y con Cueto y dijeron: "Bueno, está bien, nos vamos para México". El contrato no era esta vez para Mérida sino para la "mera capital" como dicen ellos...

-Llegarnos a México el 21 de junio de 1945. Comenzamos a trabajar allí en teatro, cabarets y en la emisora X.E.O. Con nosotros fue "Bartolo" que era como se llamaba: Bartolo Moré.

-Ya cuando íbamos a regresar para Cuba, Bartolo le dijo no sé si fue a Siro o a Cueto que se quería quedar en México, porque allí había triunfado, y en Cuba lo que había pasado era mucha hambre, entonces Siro y Cueto le dijeron: "Está bien, pero cámbiate el nombre, fíjate que aquí Bartolo le llaman a los burros". Entonces él dijo: "Ta'bien, me pondré Benny, Benny Moré".

-Allá en México, se quedaron también Siro y Cueto y otros más del Conjunto. Yo no, yo vine para Cuba, yo nunca he podido estar mucho tiempo fuera de Cuba, me come la nostalgia...

-Benny era muy buen cantante porque pronunciaba muy bien y tenía una voz muy clara, y sobre todo muy arriba, subía como nadie. Benny Moré era mejor cantante que yo, con eso te lo digo todo. -

MIGUEL MATAMOROS: SENECTUD
-La mejor edad de la vida es la madurez, lo que pasa es que dura muy poco. En la juventud uno es fuerte, sí, pero a veces es irreflexivo, claro que en esa edad es que uno tiene vigor para realizar las cosas más grandes, tú peleas aquí y allá y nunca te cansas, sino fíjate en la historia, las grandes obras casi siempre las realizan los jóvenes, desde las revoluciones hasta las hazañas deportivas... Yo, no, la niñez es la peor edad, porque uno siempre tiene que hacer lo que le mandan los mayores, no puede uno decidir nada. Yo cuando niño soñaba siempre con ser grande para poderme gobernar y no tener el problema de fajarme en la escuela, nunca me gustó fajarme



-Una vez en el taller de Juan Guevara, le pedí auxilio a un tabaquero para que me ayudara a resolver un problema de aritmética, yo estaba enredado con ese problema, entonces él cogió mi cuaderno, saca varias cuentas y me dice: "Ya está, era fácil, todo era sumar y multiplicar". Él se llamaba Santiago, Santiago Álvarez. Era un mulato indio, achinado, tenía un diente de oro y se reía mucho, parece que para enseñar el diente ese. Recuerdo que aquel día me dijo una cosa que nunca se me olvida, cuando ya yo me iba, me dio una palmada y dice:



"Miguelito, siempre que no sepas resolver una cuenta ven aquí que yo te ayudo, y no te atormentes que a eso le dicen problemas, pero no lo es, problemas son los que tú vas a tener cuando seas hombre como yo y tengas ocho hijos y una mujer, y te rompas la cabeza, y el dinero no te alcanza para mantenerlos, problemas son los que tienen los hombres en la calle y en la vida, y no los muchachos en la escuela". Una vez, siendo yo un hombre maduro, me encontré de nuevo con mi amigo Santiago. Le noté que se iba a morir pronto, estaba ya muy viejo, le dije que yo nunca había olvidado lo que él me había explicado siendo yo muy niño, allá en la tabaquería, y sin darme cuenta le pregunté si tenía algún problema. Él se sonrió, me dijo que no, y se fue, se fue como huyendo. Tenía los fondillos remendados.


-La peor edad, claro está, es la vejez, es cuando uno acumula toda la experiencia que le dan los fracasos pasados y ya nada tiene remedio, pues lo único que a uno le queda es esperar, esperar la muerte. Solamente dos ventajas tiene la vejez: una es haber vivido, la otra es que es la edad en que uno llega a. conocer de veras a las gentes y a la vida, pero es ya demasiado tarde.


-Todo el que se destaca en algún campo tiene enemigos si tú vas por ahí y preguntas ¿Matamoros?, a lo mejor te dice: ¡Ah! ese era un déspota, un hombre resabioso, sin corazón ...


-Siempre hay algo de cierto en lo que la gente dice de uno; y uno es como es, pero yo te digo que en mi caso, yo comprendo que sí, que fui un hombre de malas pulgas, tal vez, la miseria que pasé en mi niñez y juventud me hicieron ser así, un poco duro. Siro y Cueto que me conocieron bien, yo sé que a veces lo pensaron, pero para mantener el lugar que logramos alcanzar había que ser disciplinados y yo lo era...


-Volviendo a lo que te dije, que uno en la vejez comprende mejor las cosas, tú ves, yo ahora pienso: cuando yo era joven, pues vino Fico y me regaló un automóvil y yo dije: ¡pero qué bueno es! Pero en realidad yo lo servía a él, le manejaba y lo divertía con mi música, y él era millonario, así que ese regalo no representó ningún sacrificio para él. Él lo tenía todo y no tenía que trabajar, trabajaban otros para él, lo que ganaba, lo ganaba fácil ...


NOTAS

1- "Ignacito". Matamoros se refiere a Ignacio Piñeiro Martínez, que nació en La Habana el 21 de abril de 1888. Piñeiro integró, en 1926, el Sexteto Occidente. En el 27 fundó, junto a Bienvenido León, Juan de la Cruz y otros, el afamado Sexteto Nacional. Es junto a Miguel Matamoros el más importante de nuestros soneros. Compuso "Suavecito", "Esas no son cubanas", "La cachimba de San Juan", "Buey Viejo" y muchos más. Murió en La Habana, el 12 de marzo de 1969.

2- El americano a quien se refiere Miguel Matamoros se nombraba John L. Stower. Fue representante en Cuba y el área del Caribe de la empresa norteamericana "Columbia''.

3- Pensando en los marañones de la estancia. Expresión que equivale a andar distraído, lelo.

4- Esta visita del Trío Matamoros a México se efectuó en 1929.

5- Asuero Fernando. Médico de San Sebastián. Español que decía haber realizado portentosas curaciones en paralíticos y reumáticos, actuando sobre los filetes de la segunda rama del nervio trigémino, en la mucosa del cornete medio. La eficacia de este método científico fue impugnada vigorosamente desde que el Dr. Asuero la expuso por primera vez. Asuero visitó La Habana el 12 de junio de 1929.

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Credits: 1.foto extraida del Abum "El Legendario Trio Matamoros,La Gloria del Bolero Son" publicado en el ano 2000 por el Sello EGREM de CUBA.

2. Fragmento tomado de "Matamoros: un firme obstinado", de Alberto Mugercia. Publicado en la Revista Signos, Mayo-Diciembre 1975.
3.Texto Enviado para Deejay Gonzalo y autorizado para ser publicado en klavelatina 2009 por : Pablo Josè Barrios/Facebook(Email: pablojose.pablokir677@gmail.com)