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Pinero en su Calle Luna By: Medardo Arias-Satizabal


Piñero en su Calle Luna


Por Medardo Arias Satizábal*


Indudablemente, "Piñero" será recordada como una de las grandes películas sobre la vida latina en Nueva York, la búsqueda de sus poetas, escritores, los lugares donde se curte el sueño y la magia.

          El actor Benjamin Bratt logra apropiarse del carácter de Miguel Piñero, un poeta que a la manera de un Rimbaud neoyorriqueño, o de un Artaud complacido en las delicias del bajo mundo, logra disparar su poesía, a través de toda la década del 70 en un lugar como el "Newyorrican Poet's Café", ubicado en el corazón del Lower East Side, área mejor conocida como "Loisaida".

          La película congrega también a destacados actores y actrices, como Rita Moreno, nuestro primer Oscar por su actuación en "West Side Story", Giancarlo Esposito, Talisa Soto, Nelson Vásquez y Michael Irby. El espectador se encuentra de pronto inmerso en la poesía de Piñero, en sus versos como misiles desde las terrazas del South Bronx.

          Así como Rimbaud fue joven al Africa para hacerse traficante de marfil y diamantes, al tiempo que daba al mundo la luz de su adolorido y triunfante "Barco Ebrio", Piñero se da trompadas en las esquinas bravas de Nueva York, desciende al infierno de la droga, asalta, roba, y en la noche se eleva como un ángel en la nube vaporosa del café de poetas donde encuentra el amor y la catarsis. Piñero es recordado hoy como un precursor del "Rap" y el "Hip-Hop". Ganó dinero a manos llenas como guionista de Hollywood, y en 1974, su obra "Short Eyes" fue nominada al prestigioso Premio Tony. Era también actor y dramaturgo. La fama y "los chavos", no obstante, jamás le importaron. La película registra de manera fidedigna su carácter; Piñero no quería tener trato directo con el dinero; este se le escapa de las manos entre una fiesta y otra, o sencillamente lo dejaba, por miles, en las manos de un bodeguero.

Uno de los instantes grandes de esta película es el momento en que congrega a los poetas de la Nueva York reventada del barrio; aparecen aquí el Reverendo Pedro Pietri con su gabán salvado de la destrucción y sus botas de 60 libras; también la voz de Amiri Baraka.

          "Piñero" quiere ser un homenaje al mundo cultural latino de los 70, cruzado por ráfagas de Salsa, poesía en spanglish, fugas y rosas entre el bandidaje santo de los escribas. Logra su cometido con creces, pues tuvo una pre-producción abundante, erudita. Justo un disparo a la memoria, el instante en que Piñero declama sus versos como balas incandescentes, mientras, al fondo, resuena la voz de Héctor Lavoe: "Mete la mano en tu bolsillo/ saca y abre tu cuchillo/ y ten cuidao/ pónganme oído/ en este barrio a muchos guapos han matao..."

La Calle Luna y la Calle Sol de quien deseaba llegar al fondo para parir desde ahí una voz renovada, castigada por los relámpagos de la sordidez, la belleza y la locura. Piñero, efectivamente, fue prisionero de Sing-Sing, penal al que fue a parar con cargos por robo y tráfico de drogas.

Esta película acumuló tres premios Alma, como Mejor Guión, Mejor Largometraje y Mejor Actor. Benjamin Bratt se apropió del alma del poeta maldito para regalarnos esta obra maestra.

Sólo en el orden de la música, la película logró una gran fidelidad a su tiempo, fraternizando con las corrientes del Latin Jazz, tan en boga entonces. Angel caído, príncipe de la noche, voz solitaria sobre los techos de El Barrio, todo ello se acumula en la personalidad de Miguel Piñero. El filme sintetiza igualmente una crítica a la desigualdad social, a la guerra y la pobreza, el espejo en el que se mira, desde hace décadas, la inmigración latina en los Estados Unidos. 


*Escritor y periodista colombiano

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