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From Caridad Diez, translated by Ned Sublete:

Ricardo Cané, senior member of Los Muñequitos de Matanzas, died unexpectedly on June 5, 2003.
Friends and fans of Los Muñequitos who wish to send condolences may direct their messages to giramunie@yahoo.com .
* * *
"Baldomero Ricardo Cané Gómez, who died June 5, 2003 in the Provinicial
Hospital of Matanzas, was born February 28, 1949 in the barrio of Bachiche,
Matanzas, and lived in that city all his life."

"The grandson of Valentín
Cané, director of the prestigious Sonora Matancera, he grew up in a family
of musicians. Although he never studied music formally, he was a member of
the Banda de Comercio de Matanzas, playing bombardino under the famed
composer and director Rafael Somavilla.
Barely an adolescent at the enthusiastic moment of the triumph of the
Revolution in 1959, he joined the Literacy Brigades, offering his youthful
knowledge to many people in the town of Bayate in Oriente. As a part of the youth organization AJR (Asociación de Jóvenes Rebeldes), he climbed the Pico Turquino [Cuba's highest mountain] various times, as well as other parts of the mountainous zones of Oriente, in the process getting to know the purest expressions of the countryside where the Cuban son was born.
Returning to Matanzas, and responding to the attraction he had always felt
for popular music, he began to participate in musical groups formed for the
Matanzas carnivals and other celebrations, becoming a member of various
street groups, like "La Pachanga de Papá Goza," and, later, other important
comparsas of the province. Between approximately 1967 y 1973, Cané, in the company of many other Matanzas musicians including Jesús Alfonso, Israel Berriel and Ana Pérez (today members of Los Muñequitos de Matanzas) and Minini, Pola, Barbarito and Pello (today director and musicians of Afrocuba de Matanzas), kept the Matanzas streets happy as part of the group Estrellas de Mozambique, founded by Gilberto Goza during the mozambique's period of fame.
A little later he joined Grupo Afrocuba de Matanzas, and even became its
director. In 1976, at the invitation of Gregorio Díaz Alfonso, founder and
conga master of Los Muñequitos de Matanzas, he became a member of that
world-renowned group, to which he was faithful to the end of his days,
participating as a vocalist and in the group's directorate.
His voice was a rumbero's voice, indispensable for achieving the sonic
balance that a section of voices requires. His knowledge of Afro-Matanceran
folkloric traditions and of Cuban popular music in general was a solidifying
element for the group. His presence inspired confidence and his ability to
provoke an audience to participate in the joy of the rumba was converted
into a pleasure that we all expected in Los Muñequitos' performances.
Cané won the respect of all who knew him. He was a worthy man who was a member of widely dissimilar honor societies. He was a Mason, and was
respected in the Juego Ibiabanga, one of the most illustrious Abakuá
congregations in the Matanzas region, founded almost one hundred years ago. Some years ago he was crowned as a son of Shangó in the Regla de Osha.
However, disregarding much advice, he neglected his health, and a sudden
violent illness carried him away at the age of 54. His heart stopped the
morning after a severe vascular accident made necessary the amputation of
his right leg. He had all possible medical attention and all possible
prayers as well.
No one, much less Cané, was prepared for his absence. It is still difficult
to believe it, much less accept it. In Matanzas his family, his brothers
and sisters in religion and all his brothers and sisters of Los Muñequitos
sang to him for hours, honoring his body as that of a great man. They
covered his coffin with a Cuban flag and profoundly mourned their beloved
friend, without yet comprehending how they could lose him so quickly, unable to stop him on his road to death.
Cané left us without looking back and now our cries cannot return him to
life. His memory will be in each of our songs, every time that a drumskin
sounds, or a rumba breaks, the same way that there will always be in our
memory the playing of Goyito and all the grand rumberos who in 1952 began the never-ending history of "Los Muñequitos de Matanzas".* * *
Baldomero Ricardo Cané Gómez, quien falleció el 5 de junio de 2003 en el
Hospital Provincial de Matanzas, nace el 28 de febrero de 1949 en el barrio
de Bachiche, Matanzas, ciudad donde radica durante toda su vida. Creció
dentro de una familia de músicos, siendo nieto de Valentín Cané, director de
la prestigiosa Sonora Matancera. Aunque nunca realizó estudios musicales de forma académica, bajo la tutela del afamado compositor y director de
orquesta Rafael Somavilla, formó parte de la "Banda de Comercio de
Matanzas", como bombardino.
Al calor del triunfo de la Revolución y siendo apenas un adolescente, se
integra a las Brigadas de Alfabetización, brindando su joven conocimiento a
muchas personas del Oriente cubano, en un poblado llamado Bayate. Como parte de la organización juvenil AJR (Asociación de Jóvenes Rebeldes), escala varias veces el Pico Turquino y toda la zona montañosa de Oriente,
conociendo en su más pura expresión, los campos donde nació el Son Cubano.
De vuelta a Matanzas y ante la atracción que siempre le causó la música
popular, comenzó a participar de los diversos grupos musicales que se
formaban en ocasión de los carnavales matanceros y otras celebraciones
populares. De esa forma fue integrante de varios grupos callejeros como "La
Pachanga de Papá Goza". Luego integró otras comparsas importantes de la
provincia. Aproximadamente entre los años 1967 y 1973, Cané, en compañía de muchos otros buenos músicos matanceros como Jesús Alfonso, Israel Berriel y Ana Pérez (hoy de Los Muñequitos) y Minini, Pola, Barbarito y Pello (hoy director y músicos de Afrocuba de Matanzas), gozaron de lo lindo por las calles matanceras, como parte de la agrupación Estrellas de Mozambique, formada en la época en que se hizo famoso en Cuba el mozambique y dirigida por Gilberto Goza.
Un poco más tarde Cané se incorporó al Grupo Afrocuba de Matanzas, llegando incluso a ser Director de esa agrupación. En 1976 y por invitación de Gregorio Díaz Alfonso, fundador y conguero mayor de Los Muñequitos de
Matanzas, se inicia como miembro de esa consagrada agrupación, a la que fue fiel hasta el último de sus días, como cantante y parte de su directiva.
Su voz era una voz de rumbero, imprescindible para lograr ese equilibrio
sonoro que requiere toda sección de voces. Su conocimiento de las
tradiciones folklóricas afromatanceras y de la música popular cubana en
general, impregnó siempre de solidez el quehacer del grupo. Su presencia
ofrecía confianza y su capacidad de convocar al público a participar de la
alegría que provoca la Rumba, se convirtió en un placer que todos
esperábamos en las presentaciones de Los Muñequitos.
Cané se ganó el respeto de todos los que le conocieron. Fue un hombre digno que estuvo asociado a las más disímiles sociedades de Honor. Era Caballero Masón, respetado en su Juego Ibiabanga, uno de las más insignes
congregaciones abakuá de la región matancera, con casi cien años de fundada. Hace algunos años se coronó en la Regla de Osha como hijo de Shangó.
Sin embargo, y a pesar de muchas recomendaciones, abandonó su salud, y una sorpresiva y fulminante dolencia le arrebató la vida a los 54 años. Su
corazón se detuvo la mañana después de haberlo intervenido quirúrgicamente a causa de un severo accidente vascular que hizo necesario amputar su pierna derecha. Tuvo todos los cuidados médicos posibles y todas las oraciones también.
Nadie y mucho menos él estaba preparado para su ausencia, todavía es difícil creerlo y mucho más aceptarlo. Así y todo, Matanzas, sus familiares, sus hermanos de religión y todos sus hermanos de Los Muñequitos, le cantaron por horas, custodiaron su cuerpo como el de un gran hombre. Cubrieron su féretro con una bandera cubana y dedicaron sus más profundas lágrimas al amigo entrañable, sin comprender aún cómo pudieron perderlo tan rápido, sin poder detenerlo en su camino hacia la muerte.
Cané se fue sin mirar atrás y ahora nuestro llanto no lo puede devolver a la
vida. Cada vez que suene un cuero o rompa una rumba su recuerdo estará en cada canto, como estará siempre en la memoria el toque de Goyito y de todos los grandes rumberos que desde 1952 comenzaron la historia interminable de "Los Muñequitos de Matanzas".

DESCANSE EN PAZ

Original Text By:            Caridad Diez

Translated By:               Ned Sublete

Sent & Authorized By:     Berta Jottar, Ph.D. www.rumbosdelarumba.com

Compilation:                    info@klavelatina.com